Cómo adoptar una correcta mentalidad de futuro

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que el futuro es más impredecible de lo que pensábamos. ¿Se convertirá la globalización en una mayor localización? ¿Podemos ponernos de acuerdo a tiempo para salvar el planeta? ¿O caeremos en una división partidista? Ahora que el trabajo remoto ha acelerado las conexiones virtuales, ¿cuál es el futuro del trabajo? Que el vaso esté medio vacío o medio lleno depende mucho de nuestra mirada, y el futuro que escribamos dependerá de lo que hagamos hoy. Te presentamos las diferentes mentalidades que debemos adoptar para hacer de 2022 un gran año.

Mentalidad de abundancia

El artículo de Andrew McAfee en IESE Insight “El potencial de la multitud en la era de las máquinas” analiza cómo las máquinas, las plataformas y las personas cambiarán el mundo. Su último libro, More from less, es un reto muy oportuno: reducir el consumo de recursos, haciéndolos más baratos y abundantes con el tiempo. Si añadimos la combinación correcta de capitalismo, progreso tecnológico, conciencia pública, y gobiernos receptivos, crearemos las condiciones necesarias para una vida sostenible en la tierra.

Mentalidad exponencial

El pensamiento lineal es de poca utilidad cuando la tasa de innovación se duplica cada 18 meses. En el podcast Exponential Wisdom, el empresario Peter Diamandis y el presentador Dan Sullivan exploran lo que esto significa para las industrias y las personas, y cómo estamos respondiendo a la reinvención… desde el transporte y los negocios hasta la educación, la salud y las finanzas.

Mentalidad de longevidad

Los avances en ciencia y salud ayudarán a más y más personas a vivir una vida de alta calidad a la edad de 100 años. Por ello, Lynda Gratton y Andrew J. Scott recomiendan separar edad y etapa de vida. En este nuevo contexto, ir a la universidad a los 60 años ya no será una excepción. El profesor del IESE Pedro Nueno también ha considerado la posibilidad de gestionar más allá de los 80 años en su último libro, Mayores dirigiendo bien. Es hora de prepararse para un futuro largo y feliz.

Mentalidad de colaboración

La inteligencia artificial no es el enemigo, dice James Lovelock, cuya teoría Gaia de Smarter Earth inspiró a Isaac Asimov. En Novaceno, imagina un mundo donde los humanos son reemplazados por cyborgs. Lejos de suponer que desapareceremos, estas criaturas, imperturbables ante la riqueza material, tomarán mejores decisiones y nos guiarán hacia un futuro más sostenible. Paul Daugherty de Accenture se hace eco de este tema en Human + Machine. El signo + es la clave; las máquinas no están aquí para hacer nuestro trabajo, sino para ayudar a los humanos a navegar estos cambios.

Mentalidad paranoico-optimista

Risto Siilasmaa, el ex presidente de Nokia,  aprendió de la manera más difícil el poder del optimismo paranoico para liderar cambios colosales, como señala en el título de su libro sobre el declive y la reinvención de Nokia. Proporciona estrategias de supervivencia y técnicas de gestión del cambio para evitar que los gerentes se dejen engañar por el éxito y descubran problemas que podrían derrocar a los gigantes corporativos. + INFO en el especial de IESE “Incertidumbre global“.

Con el futuro sí se juega
Por Javier Díaz Giménez

Los cambios que transforman profundamente la sociedad están ocurriendo cada vez más rápido. Tuvieron que pasar unos 100.000 años hasta que la humanidad dejó de ser cazadora y recolectora para ser agricultora y pastora, y unos 12.000 hasta que se convirtió en innovadora industrial. Y ahora, apenas 200 años después de la Revolución Industrial, somos esclavos de nuestros smartphones. ¿Cuándo ocurrirá el próximo gran cambio?

La futurología es una ciencia notoriamente imprecisa. A fines de 2019, me pidieron que hiciera algunas predicciones para 2020. Admito que no preví una pandemia que haría colapsar el mundo, pero eso no significa que dejemos de imaginar el mañana. Su negocio depende de ello. Incluso si tiene puntos ciegos, algunos de sus pronósticos serán precisos; en el mismo pronóstico para 2020, mencioné que el PIB, la única medida de crecimiento, se volverá obsoleto entre los líderes empresariales. Hoy, gobiernos y ciudadanos están cada vez más dispuestos a adoptar una visión de crecimiento que priorice la cohesión social y el planeta. Como también señalé en su momento, las empresas deben aprender a hacer más con menos. Muchas veces la esencia de tus predicciones permanece, aunque no sean exactamente lo que imaginabas.

La escasez, el crecimiento de la población, las tres D (digitalización, desmonetización y desmaterialización) y, por supuesto, el cambio climático. Más allá de eventos atípicos y movimientos locales, son megatendencias que revolucionarán todos los aspectos de la vida humana. Estos cambios traerán fricciones inevitables: entre naciones y potencias mundiales, entre globales y locales, entre generaciones e incluso entre varios tipos de inteligencia, porque los humanos ya no son las personas más inteligentes de la sala.

Aún así, hay formas de mantenerse a la vanguardia y no solo leer sobre el futuro, sino crearlo y darle forma activamente:

  • Leyendo mucho. Más que noticias de negocios y los últimos éxitos de ventas en el mundo de los negocios. La ciencia ficción también es una buena fuente de inspiración.
  • Mirando las nuevas startups en su industria. ¿Qué vientos de cambio soplan? ¿Podemos subirnos a ese tren?
  • Trabajando y divirtiéndonos. Dediquemos menos tiempo a los mensajes de correo electrónico y las redes sociales, y más (un 20% de tu agenda), a proyectos fuera de lo normal que hagan volar nuestra imaginación. A menudo, de ahí surgen las mejores ideas.
  • No limitándonos a un único escenario. Pensemos en los muchos futuros posibles para tu empresa, y asignémosles probabilidades. Tampoco seamos demasiado optimistaa: puede que la pandemia aún depare algunas sorpresas.
  • Sobre todo, ¡disfrutando! Quizá el futuro no nos parezca demasiado divertido, pero eso es porque aún no hemos empezado a jugar.

Artículo extraído de IESE Insight